Pioneras: la primera peña del Real Madrid Femenino
Un día de partido en el Di Stefano, entre la grada donde se concentran, hay una bandera con el nombre de Pioneras. No lleva ahí toda la vida, como otras peñas del madridismo que se remontan a generaciones. Lleva cinco años. Y en el fútbol femenino, cinco años pesan como veinte.
Miriam fundó Pioneras en 2021 desde algo muy simple: la sensación de que le faltaba al fútbol femenino lo que llevaba décadas dado por hecho en el masculino o en el baloncesto. "Siempre he sentido el fútbol como una parte importante de mi vida, pero notaba que faltaba esa parte de apoyo organizado", cuenta. No sabía si la idea iba a cuajar. Ser la primera, en cualquier cosa, es un riesgo. Pero la acogida fue inmediata: "Afortunadamente tuvo mucho apoyo desde el principio."
Los inicios, dice, fueron "con mucha energía y muchas ganas", y sobre todo con la incertidumbre de no saber en qué se convertiría aquello. Cinco años después, la respuesta la sorprende incluso a ella: más de 250 peñistas esta temporada, un crecimiento que no ha dejado de subir curso tras curso. "A veces miro atrás y alucino de lo que es ahora Pioneras", admite. "Estoy realmente feliz de que estemos consiguiendo esto."
Lo curioso es que ese crecimiento no depende de los resultados del equipo. "A día de hoy los resultados no son los que cualquier madridista querría, pero la gente no falla. Temporada a temporada cada vez somos más, y la gente no pierde esa ilusión." Para Miriam, lo que sostiene a Pioneras no es el marcador, sino algo más difícil de medir: la pasión compartida y la certeza de haber construido algo entre todos.
Ese "entre todos" tiene, además, una capa muy personal. El fútbol, para Miriam, siempre ha sido sinónimo de familia: "Lo asocio con muchos viajes juntos, muchas previas en el Bernabéu, muchos momentos inolvidables. Mi primo Charly, mi padre y yo hemos vivido muchas cosas con el Real Madrid, y creo que eso es lo más importante de todo: disfrutar. Y gracias al fútbol y al Real Madrid, lo hacemos juntos." Le preguntas qué representa el club y no necesita pensarlo: "Exigencia, historia y sentimiento."
Fundar una peña de fútbol femenino en 2021 —cuando la visibilidad del deporte era muy distinta a la de hoy— fue también una manera de empujar un cambio que Miriam cree que debe llegar desde abajo. "El cambio también viene desde la base. Apoyar desde una peña es dar visibilidad, generar comunidad y demostrar que hay una afición real detrás de ellas." Y esa afición, insiste, ya no es una excepción: "La evolución del fútbol femenino ha sido enorme y muy positiva. Cada vez hay más visibilidad, más respeto y más oportunidades, aunque todavía queda mucho camino por recorrer."
Sobre si la percepción social ha cambiado de verdad, es igual de directa: "Sí, ha cambiado mucho, y para bien. Pero es importante que tanto instituciones como clubes sigan trabajando para que ese reconocimiento sea completo y dure mucho tiempo." No es una advertencia pesimista, sino la de alguien que sabe, por experiencia propia, lo rápido que puede construirse algo y lo fácil que sería dejarlo caer si nadie sigue empujando.
Pioneras, cinco años después, ya no es solo la primera peña del Real Madrid Femenino. Es la prueba de que cuando alguien decide organizar el apoyo que faltaba, ese apoyo aparece. Y, sobre todo, se queda.