Rollo Mundial: cómo montamos una expo de fotografía analógica en Prosperidad

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Todo empezó revelando carretes. Empecé a ir al laboratorio de Miyagi Studio, y entre carrete y carrete fuimos construyendo algo más que una relación de cliente y laboratorio: una amistad hecha de puntos de vista parecidos sobre cómo mirar y crear. En algún momento de esas conversaciones llegamos a la misma conclusión: molaría llevar la fotografía a la calle. Y nos daba completamente igual cuántos seguidores o cuánta "carrera" tuviera quien fuera a exponer — lo que importaba eran las fotos, el fútbol, la cultura que hay detrás.

Nos faltaba un sitio, y yo ya conocía el bar de Julián. Como allí siempre están montando actividades, pensé que igual les podía interesar la idea. Y así fue. Un día nos juntamos los tres en el bar, empezamos a plantear cómo lo haríamos, y poco a poco fue llegando el día del montaje y la inauguración.

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Para elegir a los fotógrafos, entre Miyagi y yo tiramos de gente que ya conocíamos — clientes, amigos, conocidos — que tuvieran historias que mereciera la pena contar en analógico. Se lo propusimos y ninguno dijo que no. De hecho imprimimos tantas fotos que al final casi no cabían en el espacio.

La inauguración fue muy especial, con gente que conocíamos y gente que no. Y los días de partido, mejor todavía: hacíamos cenas especiales según qué países jugaran ese día. Para el España-Portugal montamos algo distinto — repartimos cámaras desechables entre todo el mundo, sin cámara analógica de por medio, solo desechables — y salieron fotos buenísimas. Queríamos que la gente probara las analógicas y recuperara un poco esa sensación de cuando ibas de excursión en el cole con una desechable en la mochila.

Lo mejor de todo es algo en lo que no habíamos pensado al principio: Julián es argentino, y nosotros españoles. Fue muy bonito volver a juntarnos todos como en 2010, disfrutar del fútbol, del barrio, de la gente — y que además la expo nos regalara traer la copa a casa, fuera quien fuera quien ganara al final.

Hubo momentos que se quedan grabados: el día de la inauguración vino el padre de una de las fotógrafas que exponía, que pasaba por Madrid; Lucas, otro de los fotógrafos, vino desde Galicia solo para ver la expo. Y así fue pasando gente, conocida y desconocida, durante todos esos días. Creo que eso lo dice todo: la fotografía y el fútbol unen más que nunca.

Este proyecto también se publicó en [Madrid No Frills].

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